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En la encrucijada de la cultura, la salud y las normas sociales, el consumo de alcohol ha sido un tema recurrente. Desde celebraciones hasta momentos de relajación o convivencia, estas bebidas han tenido una presencia constante en la vida de muchas sociedades. Sin embargo, al profundizar en las implicaciones que tiene para la salud, surge la necesidad de hacer un análisis crítico sobre la ingestión de bebidas alcohólicas.

Los riesgos, sin duda, van más allá del aporte energético o las calorías vacías…

¿En qué momento aceptamos y normalizamos pasarnos con las copas?

Los motivos por los cuales comenzamos a tomar bebidas alcohólicas son diversos;

  • Presión de grupo
  • Buscamos desinhibirnos
  • Nos empuja la curiosidad
  • Influencia cultural o familiar
  • Buscamos un escape al estrés y las emociones que no sabemos canalizar
  • entre otros.

¿Por qué no hablamos sobre los riesgos del alcohol para nuestra salud física y mental?

Daño al hígado: El hígado es el principal órgano encargado de metabolizar el alcohol en nuestro cuerpo. El consumo excesivo y prolongado de alcohol puede llevar a enfermedades hepáticas graves como la cirrosis, hepatitis alcohólica y esteatosis. El daño al hígado disminuye la capacidad de este órgano para metabolizar nutrientes y sintetizar proteínas esenciales.

Problemas cardiovasculares: El consumo excesivo puede aumentar la presión arterial, contribuir a enfermedades cardíacas y aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular.

Cáncer: El consumo de alcohol está relacionado con un mayor riesgo de cáncer ( boca, garganta, esófago, hígado, colon y mama). Cuanto mayor sea la cantidad y la duración del consumo, mayor será el riesgo.

Problemas mentales y emocionales: El alcohol es un depresivo del sistema nervioso central. El consumo puede empeorar la ansiedad, la depresión y otras condiciones de salud mental. También puede afectar la toma de decisiones y conducir a comportamientos de riesgo.

Problemas sociales y personales: El alcohol puede llevar a conflictos en relaciones interpersonales, problemas legales, dificultades laborales y financieras, así como a aislamiento social.

Otros:

Deficiencias nutricionales: Esta sustancia daña el revestimiento del tracto digestivo, lo que puede reducir la absorción de nutrientes esenciales como vitaminas B, calcio, magnesio y zinc. El alcohol puede irritar el tracto gastrointestinal y aumentar el riesgo de úlceras, gastritis, pancreatitis y otros trastornos digestivos, interfiriendo aún más con la absorción adecuada de nutrientes. El consumo excesivo de alcohol puede reemplazar las calorías provenientes de alimentos nutritivos, lo que lleva a deficiencias de vitaminas, minerales, proteínas y otros nutrientes esenciales. Estas deficiencias pueden afectar negativamente la salud general y conducir a malnutrición.

Desnutrición: El alcohol puede suprimir el apetito, lo que resulta en una ingesta de alimentos insuficiente y una dieta desequilibrada. Además, aporta una cantidad elevada de energía o kilocalorías vacías (sin nutrientes que ejercen una función en el organismo). Con el tiempo, esto puede llevar a la desnutrición, que se caracteriza por la falta de nutrientes necesarios para mantener la salud.

El alcohol puede tener un efecto catabólico, lo que significa que sus efectos sobre otros órganos y tejidos pueden impulsar la descomposición del tejido muscular. Esto puede resultar en una disminución de la masa muscular y afectar negativamente la fuerza, el metabolismo y la capacidad funcional.

La deficiencia de calcio y vitamina D, a menudo asociada con el alcoholismo, puede debilitar los huesos y aumentar el riesgo de fracturas y osteoporosis.

El consumo excesivo de alcohol puede interferir en la absorción de hierro, lo que puede llevar a la anemia por deficiencia de hierro. La anemia afecta la producción de glóbulos rojos y puede resultar en fatiga, debilidad y dificultad para concentrarse.

Afectación del sistema inmunológico: El consumo crónico de alcohol puede debilitar el sistema inmunológico, haciéndolo menos efectivo para combatir infecciones y enfermedades.


Sin duda, el debate no está en si acompañas con jarabes, refrescos o agua mineral tus bebidas alcohólicas. Tampoco, en si un caballito de tequila aporta 100 o 200 calorías, o si es mejor la cerveza. Cuando se trata de salud, la abstinencia suele ser la mejor alternativa.

Motivos por los que te recomiendo evitar el consumo de alcohol:

Salud a largo plazo: Evitar el consumo de alcohol o limitarlo de manera responsable puede contribuir a una mejor salud a largo plazo, reduciendo el riesgo de enfermedades graves y promoviendo una vida más larga y activa.

Bienestar mental y emocional: Al abstenerse del alcohol, se pueden mejorar la salud mental y emocional, reduciendo la ansiedad, la depresión y otros problemas asociados con su consumo.

Oh, !aún hay más! (ándale, anímate!)

Relaciones y calidad de vida: Evitar el consumo excesivo de alcohol puede fortalecer las relaciones interpersonales y mejorar la calidad de vida al eliminar los riesgos y problemas sociales relacionados con el alcohol. Además puede mejorar la autoestima y autoconfianza al promover las interacciones sociales sin necesidad de la dependencia de sustancias alcohólicas.

Seguridad personal y de otros: No consumir alcohol promueve la seguridad personal y de los demás, ayudando a prevenir accidentes y situaciones de riesgo.


Utiliza nuestra calculadora para simular el grado de intoxicación por alcohol de acuerdo a tu ingestión habitual:

BAC, que significa “Blood Alcohol Concentration” en inglés indica la cantidad de alcohol presente en la sangre en relación con la cantidad total de sangre en el cuerpo es un indicador para evaluar el grado de intoxicación por alcohol. El BAC se mide en gramos de alcohol por decilitro de sangre (g/dL) o en miligramos de alcohol por decilitro de sangre (mg/dL).


El debate sobre el consumo de vino en la Dieta Mediterránea

grapes on vineyard during daytime

La Dieta Mediterránea es conocida por su enfoque equilibrado y saludable hacia la alimentación. Este patrón alimentario tradicional, característico de las regiones que rodean el Mar Mediterráneo, ha sido aclamado por sus potenciales beneficios para la salud. Sin embargo, hay un debate en curso sobre si el consumo de vino debe ser promovido como parte integral de esta dieta pues los riesgos del alcohol superan a crestas los beneficios potenciales.

A favor del consumo de vino en la Dieta Mediterránea:

  1. Componente cultural e histórico: El vino es un elemento arraigado en la cultura y la historia de muchas regiones mediterráneas. Su inclusión en la Dieta Mediterránea respeta las tradiciones culinarias y promueve la convivialidad en las comidas.
  2. Antioxidantes y fitoquímicos: El vino tinto contiene antioxidantes, como los polifenoles y el resveratrol, que se cree tienen propiedades antiinflamatorias y cardioprotectoras. Estos compuestos pueden contribuir a la salud cardiovascular y reducir el riesgo de ciertas enfermedades.

El consumo de vino en la Dieta Mediterránea es objeto de debate. Si bien, en algunos estudios se sugiere que puede aportar beneficios relacionados con la salud, también es esencial considerar los múltiples riesgos asociados con el consumo de alcohol. Además, esos beneficios se pueden obtener del consumo de otros alimentos o por la practica de actividad física sin tener que caer en daños a la salud.

La elección es personal, pero siempre debe ser informada y equilibrada. No tomar alcohol y abstenerse de estas bebidas, suele ser la mejor opción cuando se considera la salud.

Hidrátate con agua simple 🙂

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Lnca. Rocío Bou

Lic en Nutrición y Ciencia de los Alimentos

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