La grasa visceral a diferencia de la subcutánea, que se encuentra justo debajo de la piel, es un tema que merece una atención especial. La grasa visceral no es simplemente un problema estético, la grasa visceral está vinculada a una serie de problemas de salud que van desde enfermedades cardíacas hasta la diabetes. En esta entrada de blog, vamos a explorar qué es exactamente la grasa visceral, por qué es perjudicial y cómo podemos combatirla de manera efectiva.


¿Qué es la grasa visceral?

La grasa visceral se aloja en la cavidad abdominal, rodeando los órganos internos como el hígado, los riñones y el páncreas. A diferencia de la grasa subcutánea, que se encuentra justo debajo de la piel, la grasa visceral es menos visible -ubicada alrededor de órganos-, pero potencialmente más peligrosa para la salud.

La grasa visceral es metabólicamente activa y puede liberar sustancias químicas, como citoquinas y adipocinas, que afectan la función de los órganos circundantes y contribuyen a la inflamación sistémica. Este proceso está vinculado a una serie de problemas de salud, como resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y otros trastornos metabólicos.

Riesgos para la salud de la grasa visceral elevada:

  1. Enfermedades cardíacas: La grasa visceral ha sido vinculada a un mayor riesgo de enfermedades cardíacas. Al acumularse alrededor de los órganos vitales, puede interferir con su funcionamiento normal y contribuir al desarrollo de afecciones cardíacas.
  2. Resistencia a la insulina y Diabetes Tipo 2: La presencia de grasa visceral está estrechamente relacionada con la resistencia a la insulina, lo que puede conducir al desarrollo de diabetes tipo 2.
  3. Problemas respiratorios: La grasa abdominal también puede afectar la capacidad pulmonar y contribuir a problemas respiratorios como la apnea del sueño.

¿Por qué es importante actuar? es crucial mantener a la grasa visceral dentro de rangos adecuados para salvaguardar nuestra salud.

A diferencia de la grasa subcutánea, la visceral es metabólicamente activa y puede liberar sustancias químicas inflamatorias que son negativas.


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¿La grasa visceral está elevada en todas las personas con un IMC alto?

Aunque existe una correlación entre la grasa visceral y un índice de masa corporal (IMC) alto, no todas las personas con un IMC elevado tienen niveles inadecuados de grasa visceral, y viceversa.

El IMC es una medida que se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre el cuadrado de la altura en metros. Es una herramienta ampliamente utilizada para clasificar el peso en categorías como bajo peso, peso normal, sobrepeso y obesidad. Sin embargo, el IMC no distingue entre la masa grasa y la masa magra (músculos y otros tejidos magros), no evalúa la composición corporal.

La grasa visceral, que se acumula alrededor de los órganos internos en la cavidad abdominal, puede estar presente en personas con un IMC normal, e incluso en aquellas que tienen un peso aparentemente saludable. De hecho, algunas personas delgadas pueden tener niveles significativos de grasa visceral.

La medición precisa de la grasa visceral generalmente se realiza a través de técnicas de imágenes avanzadas, como resonancia magnética (MRI) o tomografía computarizada (CT). Sin embargo, en entornos clínicos y de investigación más comunes, se utilizan indicadores indirectos, como la circunferencia de la cintura o la relación cintura-cadera, para estimar la cantidad de grasa visceral.


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¿Por qué acumulamos grasa visceral?

La formación de grasa visceral está influenciada por diversos factores, y entender estos mecanismos puede ayudar a tomar medidas preventivas. Aquí hay algunas razones clave de cómo se forma la grasa visceral:

  • Genética: la predisposición genética juega un papel importante en la distribución de la grasa en el cuerpo. Algunas personas pueden tener una mayor propensión a acumular grasa en la zona abdominal debido a factores genéticos.
  • Hormonas: las hormonas desempeñan un papel crucial en la regulación del almacenamiento de grasa. En particular, el cortisol, una hormona relacionada con el estrés, puede contribuir a la acumulación de grasa visceral. Además, las alteraciones en las hormonas sexuales, como el exceso de estrógeno en hombres o la disminución de estrógeno en mujeres durante la menopausia, pueden afectar la distribución de la grasa.
  • Estilo de vida y Dieta: la ingesta de una dieta rica en energía, grasas saturadas y azúcares refinados puede contribuir al aumento de la grasa visceral. Los hábitos alimenticios poco saludables, combinados con un estilo de vida sedentario, favorecen la acumulación de este tipo de grasa.
  • Inactividad física: la falta de actividad física regular puede conducir a un desequilibrio en el balance energético. La inactividad puede contribuir al depósito de grasa, especialmente en la región abdominal.
  • Estrés crónico: el estrés crónico puede desencadenar la liberación de cortisol y otras hormonas del estrés, que están asociadas con el almacenamiento de grasa en la región abdominal.
  • Envejecimiento: con el envejecimiento, es común experimentar cambios en la composición corporal. La pérdida de masa muscular y una disminución en la tasa metabólica pueden contribuir a la acumulación de grasa visceral.
  • Desbalances en la microbiota intestinal: investigaciones recientes sugieren que la composición de la microbiota intestinal también puede desempeñar un papel en la acumulación de grasa visceral. Desbalances en las bacterias intestinales pueden afectar el metabolismo y la absorción de nutrientes.

La formación de grasa visceral es un proceso complejo influenciado por factores genéticos, hormonales, de estilo de vida y ambientales. Adoptar un enfoque holístico que incluya hábitos alimenticios saludables, actividad física regular, manejo del estrés y buenos patrones de sueño puede ayudar a disminuir la acumulación de grasa visceral y promover una salud general óptima. Si este es un tema que te preocupa, no dudes en buscar orientación con un profesional de la nutrición.

Lnca. Rocío Bou

Lic en Nutrición y Ciencia de los Alimentos

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