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Metabolic Syndrome

El síndrome metabólico es un término que engloba un conjunto de condiciones médicas interrelacionadas que aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2. Este síndrome se caracteriza por la presencia simultánea de varios factores de riesgo metabólico: resistencia a la insulina, hipertensión arterial, obesidad central (acumulación de grasa alrededor de la cintura) y alteración del perfil lipídico (aumento de triglicéridos y disminución del colesterol HDL). Cuando estos factores de riesgo están presentes en una misma persona, incrementa considerablemente la probabilidad de enfermar.


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Diagnóstico:

Los componentes clave del síndrome metabólico incluyen un exceso de grasa abdominal, hiperglucemia (glucosa elevada), hipertrigliceridemia (triglicéridos elevados), hipercolesterolemia (colesterol elevado) o hipertensión (presión alta).

Para el diagnóstico se pueden utilizar los criterios armonizados; un conjunto de parámetros y características clínicas que se utilizan para identificar y evaluar la presencia de este síndrome. Aunque existen diferentes definiciones y criterios según diversas organizaciones de salud y expertos, una versión comúnmente aceptada se deriva de la Federación Internacional de Diabetes (IDF) y la Asociación Americana del Corazón (AHA)/Instituto Nacional del Corazón, Pulmones y Sangre (NHLBI).

Estos son los criterios armonizados que suelen utilizarse para el diagnóstico del síndrome metabólico:

Obesidad abdominal: circunferencia de la cintura mayor a 94 cm en hombres y mayor a 80 cm en mujeres (según la población étnica y regional).

Niveles elevados de glucosa en sangre: glucosa en ayunas mayor o igual a 100 mg/dL (5.6 mmol/L) o diagnóstico previo de diabetes tipo 2.

Triglicéridos Altos: triglicéridos séricos mayores o iguales a 150 mg/dL (1.7 mmol/L).

Niveles bajos de colesterol HDL: colesterol HDL menor a 40 mg/dL (1.0 mmol/L) en hombres y menor a 50 mg/dL (1.3 mmol/L) en mujeres.

Presión arterial elevada: presión arterial sistólica mayor o igual a 130 mm Hg o presión arterial diastólica mayor o igual a 85 mm Hg, o tratamiento previo para hipertensión arterial.

Es importante destacar que la presencia de al menos tres de estos cinco criterios establecidos confirma el diagnóstico de síndrome metabólico. Estos criterios están diseñados para evaluar la salud cardiovascular y la predisposición al desarrollo de diabetes tipo 2. Si una persona cumple con estos criterios, se considera en mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas y se debe trabajar en cambios de estilo de vida y tratamiento adecuado para reducir este riesgo.


¿De dónde viene?

Las causas del síndrome metabólico están relacionadas con un estilo de vida poco saludable, que incluye una alimentación hiper energética, alta en grasas y azúcares refinados, la falta de actividad física, el consumo de alcohol y el tabaquismo. La genética y la predisposición también pueden desempeñar un papel en la aparición del síndrome metabólico.

  1. Resistencia a la insulina: es un componente central del síndrome metabólico. Esta ocurre cuando las células del organismo tienen dificultad para responder adecuadamente a la insulina, lo que lleva a un aumento en los niveles de azúcar (glucosa) en sangre y a una mayor producción de insulina por el páncreas.
  2. Adiposidad visceral: la acumulación de grasa, especialmente en el abdomen (obesidad central o visceral), está estrechamente relacionada con la resistencia a la insulina y la inflamación crónica. Las células grasas (adipocitos) liberan sustancias químicas inflamatorias que pueden contribuir a la resistencia a la insulina y daño en los vasos sanguíneos.
  3. Inflamación crónica: la obesidad y la resistencia a la insulina pueden desencadenar una respuesta inflamatoria crónica (liberación de citocinas inflamatorias, como la interleucina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α)). Esta inflamación puede dañar las células y tejidos, incluyendo las paredes de los vasos sanguíneos.
  4. Disfunción endotelial: la inflamación y otros factores pueden dañar el endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos. Esto puede llevar a la disminución de la elasticidad de los vasos y a una mayor probabilidad de desarrollar hipertensión arterial.
  5. Dislipidemia: los niveles elevados de triglicéridos y la reducción del colesterol HDL están asociados con el síndrome metabólico. Estos desequilibrios lipídicos pueden contribuir al depósito de grasa en los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular.
  6. Hipertensión arterial: la resistencia a la insulina y la inflamación pueden contribuir al estrechamiento de las arterias y al aumento de la tensión arterial.

¿Qué hacer si tu resultado fue positivo?

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Consulta con un nutriólogo:

  • Busca un nutriólogo para crear un plan dietético personalizado.
  • El nutriólogo te ayudará a diseñar una dieta equilibrada para tí y tu caso, que incluya alimentos que te beneficien.

Adopta un estilo de vida saludable:

  • Alimentación adecuada: Sigue la dieta diseñada por el nutriólogo, es probable que esta se enfoque en frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables.
  • Control de peso: Trabaja junto al nutriólogo para lograr y mantener un peso saludable a través de la dieta y el ejercicio.

Ejercicio y actividad física:

  • Recomendaciones de actividad física: El nutriólogo puede trabajar en colaboración con un entrenador para establecer un plan de ejercicio adecuado y seguro.
  • Integración con la dieta: Asegúrate de que la dieta y el plan de ejercicios estén alineados para maximizar los beneficios.

¿Qué más?

Educación y seguimiento:

  • Educación sobre alimentación saludable: El nutriólogo puede asesorarte sobre cómo tomar decisiones alimentarias informadas y cómo cocinar de manera más saludable.
  • Seguimiento regular: Realiza seguimientos programados con el nutriólogo para evaluar tu progreso y ajustar la dieta según sea necesario.

Control de factores de riesgo:

  • Monitoreo de parámetros: El nutriólogo puede supervisar el control de la tensión arterial, la glucosa en sangre y los niveles de colesterol y ofrecer recomendaciones específicas.

Colaboración multidisciplinaria:

  • Trabajo en equipo: colabora con un equipo de profesionales de la salud, incluyendo médicos y nutriólogos, para garantizar un enfoque integral y efectivo en el manejo del síndrome metabólico.

Es fundamental establecer una estrecha relación con un nutriólogo para optimizar el manejo del síndrome metabólico a través de cambios en el estilo de vida.

Si te animas y es lo que buscas, me daría mucho gusto escucharte y ayudarte (siendo yo tu nutri o refiriéndote con alguien que tenga lo que podría funcionarte).

Yo Rocío, Licenciada en Nutrición y Ciencia de los Alimentos, estoy a tus órdenes 🙂 

Lnca. Rocío Bou

Lic en Nutrición y Ciencia de los Alimentos

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