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Si tienes hijos en casa o convives con pequeños seguro que sabes lo desafiante que puede resultar lograr que coman verduras. El tiempo de comida en la mesa puede convertirse en una tarea agotadora, pero, hay estrategias que pueden servirte para animar a tus pequeños a abrazar las verduras y aquí te contamos de algunas…

Las verduras están llenas de beneficios y son necesarias para un buen estado de nutrición. Una alimentación saludable desde la infancia es un factor muy relevante para el desarrollo y crecimiento de los niños. Los vegetales, con su riqueza en vitaminas, minerales y fibra, ofrecen una amplia gama de beneficios para la salud.

Su introducción temprana en la alimentación y dieta de los niños no solo fomenta hábitos alimentarios saludables, sino que también sienta las bases para su bienestar a largo plazo.

Los primeros años de vida son críticos en la formación de preferencias y hábitos alimentarios. Introducir una variedad de verduras desde una edad temprana no solo proporciona los nutrientes esenciales para el crecimiento, sino que también establece patrones alimenticios que pueden perdurar a lo largo de la vida.


1. ¡Hazlo divertido!

Convertir la hora de comer en un juego puede ser una excelente manera de hacer que las verduras sean más atractivas para tus hijos. Crea platos coloridos y atractivos, como caritas felices con brócoli y zanahorias, o involúcralos en la preparación para que se sientan parte del proceso.

2. Experimenta con diferentes preparaciones

A veces, el rechazo de las verduras está relacionado con la forma en que se preparan. Intenta cocinar las verduras de diferentes maneras: al vapor, asadas, en puré, en salsas, como sopa, como relleno, en jugos o crudas.

Prueba sazonarlas con hierbas y especias para darles un sabor más atractivo.

3. Invita a la creatividad

Permite que tus hijos elijan una receta y te ayuden a cocinarla. Podrían estar más dispuestos a probar algo que hayan preparado ellos mismos. Involúcralos en el aprendizaje y descubrimiento del origen de sus alimentos, enséñales de donde vienen. Invítalos a cultivar un huerto, a sembrar semillas o a visitar una huerta o un campo de cultivo.

4. Modelo a seguir

Los niños tienden a imitar lo que ven a su alrededor. Si te ven disfrutando de las verduras, es más probable que estén dispuestos a probarlas también.

5. ¡No te rindas!

A veces, la introducción de un nuevo alimento lleva tiempo. No te desanimes si tus hijos no aceptan las verduras de inmediato. La constancia y la paciencia son clave.

6. Incorpora las verduras en platillos que ya les gustan

A menudo, es más fácil incorporar verduras en platillos que a tus hijos ya les gustan. Por ejemplo, añade espinacas a lasañas, brócoli a la sopa de pollo o zanahorias ralladas a la pasta.

En resumen, hacer que los niños coman verduras puede ser todo un desafío, pero con un poco de creatividad y paciencia, ¡puedes encontrar maneras divertidas de introducir estos alimentos en su dieta! Recuerda, se trata de crear una asociación positiva con las verduras, ¡y con el tiempo, tus hijos podrían terminar disfrutándolas más de lo que imaginas!

¿Tienes alguna estrategia adicional que haya funcionado bien para ti y tus hijos? ¡Comparte tus ideas en los comentarios!

¡Estamos para servirte!

Lnca. Rocío Bou

Lic en Nutrición y Ciencia de los Alimentos

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